Aval bancario vs. seguro de caución: ¿quién gana?

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Como si de un combate de boxeo se tratase, ponemos frente a frente las diferencias entre aval bancario y seguro de caución para que elijas el mejor aval.

 

Situación actual a la hora de buscar un aval

Durante la última década, las condiciones para obtener financiación se han endurecido. Como consecuencia, el acceso a un aval bancario también se ha vuelto más complejo. ¿El resultado? Avales bancarios con condiciones muy desfavorables para las empresas, si es que al final es concedido.

    

En definitiva, un panorama nada alentador si lo que estás buscando es mejorar la capacidad financiera de tu empresa. Este contexto ha favorecido cambios y nuevas fórmulas en la manera de presentar las garantías.

También ha provocado una «batalla» cuerpo a cuerpo entre aval bancario y seguro de caución, las fórmulas más solicitadas para constituir una garantía frente a la Administración o terceros. El ganador será aquel que presente mejores condiciones para la empresa.

Desde este punto de vista, nos encontramos con dos escenarios o (siguiendo con el símil pugilístico) dos «rings» posibles. El primero, donde en su día, el banco nos concedió un aval. El segundo, cuando se está buscando el aval para aportar las garantías necesarias.

 

Diferencias entre el aval bancario y el seguro de caución

Pero antes de ver el desenlace y las opciones en cada escenario, te presentamos las diferencias principales entre aval bancario y seguro de caución para tener una idea general de cada producto. 

 

Principales diferencias entre seguro de caución y aval bancario

 

Seguro de caución

Aval bancario

Situaciones en las que puede emplearse

Situaciones en las que puede emplearse Válidos en todo tipo de avales para la Administración, entre privados y como garante frente a una obligación (de pago o contractual).

 

Avalista La aseguradora.

 

El banco.

 

Coste Suele ser más económico. Su pago es anual, como el de cualquier prima de seguro.

Su coste varía en función del importe a avalar, pero contempla tanto costes de apertura como comisiones por riesgo. Por lo general, supone un desembolso mayor que un seguro de caución.

 

Comisiones  No tiene.

Hay que hacer frente a una serie de comisiones (de apertura y de estudio, así como de riesgo, estas últimas son las que se pagan cada año).

 

Inmovilización de activos financieros 

No hay cantidades retenidas ni bienes inmovilizados.

Es necesario depositar una cantidad para la constitución del aval o pignorar algún otro bien, como un inmueble.

 

Notaría No conlleva gastos de notaría.

Hay que asumir gastos de notaría para su firma.

 

Inscripción en CIRBE  No aparece.

Como producto financiero, se refleja en CIRBE, por lo que pueden consultarlo futuros avalistas o bancos. 

 

Renovación /cancelación 

Anual. Se puede cancelar en cualquier momento. El tomador puede recuperar el importe si pago por una cobertura de tiempo mayor.  Si sigues necesitando una garantía, puedes sustituir la garantía por otro seguro de caución o buscar otra fórmula.

La única forma de deshacerte de un aval bancario es liberarlo. 

 

 

 

Ring 1. Ya tengo avales con el banco

Primer asalto.

Vale, aquí el primer asalto lo ganó el banco, pero pongámonos en situación para el segundo. Y qué mejor forma que con un ejemplo.

Imagina que hace un año conseguiste un aval bancario para poder aportar unas garantías frente a la Administración. Como resultado, tienes que pagar una serie de comisiones de mantenimiento, unidas a todas las otras comisiones que pagaste en su día. Y lo peor, computa en CIRBE y cuentas con una cantidad pignorada en el banco que no puedes usar.

Demasiados problemas por un aval que, lejos de mejorar tu capacidad de financiación, la empeora.

• Al reflejarse en CIRBE, las condiciones de financiación que puedas conseguir en un futuro serán menos favorables.

• Al tener pignorado dinero en el banco, dispondrás de menos activos financieros.

 

Un panorama no demasiado atractivo, ¿verdad? Lo cierto es que no, pero no te preocupes, por suerte hay solución. Puedes liberar el aval bancario y sustituirlo por un seguro de caución.

 

Segundo asalto y solución: sustitución de avales por seguros de caución.

¿Recuerdas todos aquellos problemas de los que hemos hablado con el aval bancario? Si optamos por la vía del seguro de caución tendremos una forma de evitarlo de una manera mucho más flexible.

 

¿Qué es un seguro de caución?

Un seguro de caución no deja de ser un aval aportado por una aseguradora. Además, tiene la misma validez que un aval bancario frente a tus acreedores.

 

¿Por qué un seguro de caución?

Aunque cumpla la misma función que el aval bancario, sus condiciones no son las mismas. Las ventajas de sustituir el aval bancario por un seguro de caución desde un punto financiero son estas:

No computa en CIRBE. Al no representar un riesgo bancario, tu fuerza de negociación a la hora de buscar financiación aumentará, pues el riesgo será menor.

Liberas activos. Cuando un aval bancario es sustituido por un seguro de caución, los recursos pignorados en el banco son liberados. De este modo, dispondrás de esos activos financieros que tanto necesitas.

No hay que pagar comisiones de mantenimiento.

Razones suficientes para sustituir tus avales, ¿no?

 

Ring 2. Estoy buscando un aval

Ya has visto las consecuencias de tener un aval bancario. Nadie quiere llegar a esa situación. Así que ¿por qué no valoras el seguro de caución como una opción?

Por suerte, en tu caso no tendrás que sustituir el aval, simplemente presentar la garantía directamente con un seguro de caución.

¿Los motivos? Prácticamente los mismos que en el caso anterior:

• No computa en CIRBE, por lo que tus condiciones de financiación no se verán afectadas por el aval.

• Menores costes, al no existir comisiones de estudio, apertura, mantenimiento o incluso de cancelación.

• No se incurre en gastos de notaría.

• No se inmovilizan recursos, que podrán ser usados según las necesidades de tu empresa.

• Al presentar un seguro de caución voluntario estamos mandando un mensaje de confianza y diferenciándonos de la competencia (esto es muy común en el sector de los agentes inmobiliarios o APIs).

• No se avala solidariamente a otros partícipes, como podría ocurrir con las Sociedades de Garantías Recíprocas.

 

Para nosotros el ganador está claro. El seguro de caución deja noqueado al aval bancario en términos de flexibilidad, ya que es un producto que se adapta mejor a los tiempos que corren y da más oportunidades a las empresas y particulares. 

 

Tanto si tu caso es el primero como si es el segundo, y decides optar por un seguro de caución, estás de suerte. 

En Seguros Viafina, estamos tan especializados en seguros de caución que incluso tenemos una firma dedicada exclusivamente a ello, Surety & Bonds. Contacta con nosotros y estudiaremos tu caso sin ningún compromiso. Tienes la posibilidad de mejorar tu capacidad financiera en un clic. Incluso podemos evaluar si uno de nuestros seguros de caución mejora el tuyo actual. ¿Vas a dejar pasar la oportunidad?

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